Por qué invertir (no gastar) 10 millones de dólares en un comercial del Super Bowl no es una locura
Cada año, el costo de un spot durante el Super Bowl genera titulares: alrededor de 7 millones de dólares por 30 segundos, sin considerar producción, talento ni pauta complementaria. Para muchas empresas, esa cifra parece absurda.


Moises hamui
CEO
5 de febrero de 2026
Sin embargo, vista desde una lógica de estrategia de marca, alcance real y efecto multiplicador, esta inversión puede ser más racional de lo que aparenta —especialmente cuando se compara con destinar el mismo presupuesto únicamente a plataformas de performance como Google Ads.
La clave está en entender que el Super Bowl no es solo inventario publicitario: es un evento cultural con niveles de atención imposibles de replicar en digital.
Audiencia masiva y atención concentrada: el activo más escaso del marketing moderno
El Super Bowl reúne consistentemente más de 100 millones de espectadores en Estados Unidos, con picos globales aún mayores considerando streaming y cobertura internacional. Pero el dato realmente relevante no es solo cuántas personas miran el partido, sino cómo lo miran.
A diferencia del consumo digital fragmentado:
El espectador está sentado frente a una sola pantalla.
No está scrolleando feeds paralelos.
No percibe los anuncios como interrupción.
Está predispuesto a verlos.
Esto convierte a los comerciales del Super Bowl en uno de los pocos formatos publicitarios donde la atención es casi total.
En performance digital ocurre lo contrario: los anuncios compiten contra decenas de estímulos simultáneos y aparecen dentro de entornos diseñados para distraer.
Recordación publicitaria: cuando el branding supera al clic
Diversos estudios históricos de Nielsen muestran que los anuncios del Super Bowl generan niveles de ad recall muy por encima del promedio televisivo tradicional y del display digital.
Esto sucede por tres factores combinados:
Producción cinematográfica.
Carga emocional (humor, storytelling, sorpresa).
Contexto colectivo.
El resultado: las marcas no solo son vistas, son recordadas.
En Google Ads puedes comprar intención de búsqueda.
En el Super Bowl compras memoria.
Y esa diferencia impacta directamente en el valor de marca a mediano y largo plazo.
El efecto multiplicador: un spot que vive semanas, no segundos
Aquí aparece uno de los puntos más subestimados.
El comercial no termina cuando acaba el partido.
Después del Super Bowl ocurre una segunda ola de exposición:
Rankings de “mejores anuncios”.
Artículos en medios especializados.
Análisis creativos.
Replays en YouTube.
Conversaciones en X y LinkedIn.
Este fenómeno genera lo que podríamos llamar doble impacto:
Primer impacto
Audiencia masiva simultánea.
Segundo impacto
Cobertura orgánica, social y editorial durante días o semanas.
Desde una perspectiva de media value, ese contenido derivado representa millones adicionales en exposición que no se pagan directamente.
Pocas campañas digitales ofrecen este nivel de amplificación espontánea.
Comparativa conceptual: Super Bowl vs inversión equivalente en Google Ads
Supongamos una inversión hipotética de 10 millones de dólares.
En Google Ads puedes obtener:
Millones de impresiones.
Tráfico calificado.
Conversiones medibles.ROAS inmediato.
Pero también:
Mensajes aislados.
Baja recordación emocional.
Cero conversación cultural.
Saturación competitiva extrema.
En el Super Bowl obtienes:
Alcance masivo concentrado.
Experiencia compartida.
Alto impacto emocional.
Viralidad secundaria.
Posicionamiento de liderazgo.
No es una comparación de canales: es una comparación de objetivos.
Google Ads optimiza resultados tácticos.
El Super Bowl construye activos estratégicos.
Lo que realmente compran las marcas: posicionamiento cultural
Invertir en el Super Bowl es una declaración de mercado.
Comunica:
Escala.
Solidez financiera.
relevancia nacional.liderazgo de industria.
Es branding en su forma más pura.
Participar en ese escenario coloca a la marca dentro del imaginario colectivo, algo que ningún funnel automatizado puede replicar por sí solo.
¿Tiene sentido para todas las empresas?
No.
Este tipo de inversión funciona principalmente para organizaciones que:
Operan a nivel nacional o global.
Compiten en mercados maduros.
Dependen fuertemente del valor de marca.
Piensan en horizontes de 3–5 años, no solo en el próximo trimestre.
Para pymes o negocios en etapa de crecimiento, el performance digital suele ser más eficiente.
Pero para grandes marcas, el Super Bowl es una palanca de equity, no solo de ventas.
La lectura desde una estrategia moderna de marketing
Desde el enfoque que trabajamos en MHA Consulting, la conclusión es clara:
El marketing efectivo no vive únicamente de métricas inmediatas.
Las marcas más sólidas combinan:
Performance (search, paid social, remarketing).
Construcción de marca.
Storytelling.
Presencia en momentos culturales clave.
Separar branding y adquisición es un error.
Los líderes del mercado entienden que ambos se retroalimentan.
Por qué invertir 10 millones en el Super Bowl puede ser una decisión perfectamente racional
No estás pagando por 30 segundos de video.
Estás invirtiendo en:
Atención masiva.
Recordación.
Conversación.
Cobertura mediática.
Posicionamiento cultural.
Visto así, el Super Bowl deja de ser un gasto extravagante y se convierte en una estrategia de alto impacto para marcas que entienden el marketing como construcción de valor, no solo como generación de clics.
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